lunes, 28 de marzo de 2011
Por fin, vuelvo a la carretera.
Mientras me dedico a prepararlo todo, que lleva bastante mas tiempo que un viaje por carretera dentro de la vieja Europa.
Por suerte la lista de cosas a hacer / conseguir / preparar va disminuyendo, pero aun hay veces que creo que no llego a tiempo. Y resulta un poco agobiante.
Conseguir la documentación que me falta, revisar y preparar la moto, solucionar temas como el transporte de agua y cobustible...
Son un montón de pequeños (y no tan pequeños) detalles que hay que solucionar antes de que llegue la hora de partir.
Y por cada uno que soluciono me vienen a la mente uno o dos mas.
En cualquier caso, con asuntos solucionados o sin ellos, el sábado 16 de abril del presente año a primera hora de la mañana pondré rumbo hacia Algeciras, donde me encontraré con El Capitán para emprender juntos nuestro viaje norteafricano.
Porque esta vez no voy solo. Voy con El Capitán, que es en parte culpable de mi afición por las motos.
Va a ser divertido.
viernes, 14 de enero de 2011
La culpa es de las letras.
Mientras la televisión y la publicidad que nos rodea aseguran que las mejores vacaciones son el resultado de coger un pasaje de avión en clase Bussines y volar a un resort en cualquier rincón paradisíaco del planeta, un puñado de lecturas cuidadosamente escogidas puede hacer que hasta el mas convencido turista acabe tornando en viajero errante alejado de las tendencias del mainstream.
Porque pese a que turistas y viajeros tienen en común el hecho de que se desplazan, los primeros lo hacen al estilo "maleta" (de un sitio a otro sin enterarse ni del Nodo) y los segundos suelen evitar sitios turísticos, se desplazan por caminos secundarios y procuran "empaparse" del lugar que visitan.
Pero volvamos a la lectura. Decía al principio que es peligrosa y me explico.
Uno esta un día tranquilamente en la oficina, aburrido por la falta de trabajo, y empieza a leer las aventuras y desventuras de un australiano que pasa la mitad del año viajando por Asia en moto. O las de un irlandés que después de divorciarse decide quitarse la depresión recorriendo Australia en coche, y no contento con eso, se compra una moto y se va a recorrer el continente americano de norte a sur. Y cuando acaba escribe un libro que publica de manera gratuita.
Entonces uno empieza a darle vueltas al tarro, pensando que como plan de vacaciones alternativo al tradicional "sol y playa" puede estar bien.
Y para cuando te quieres dar cuenta estas parado en el arcén de una autopista, móvil en ristre, haciendo una foto a un cartel con la bandera de la UE en el que pone België, ante la atónita mirada de los automovilistas que pasan a tu lado.
En resumen, la culpa de que un servidor prefiera viajar en moto con todas sus incomodidades, en lugar de hacerlo en avión es de los libros.
De libros como aquellos que narraban las aventuras de Sandokán, de Los viajes de Júpiter o de El Hobbit y El señor de los anillos.
No me extraña que prácticamente no haya anuncios de libros en la tele. Si la gente empezase a leer, televisiones y compañías aereas probablemente irían a la bancarrota en poco tiempo y verás tu la que se iba a montar.
martes, 21 de diciembre de 2010
Disfrutando del invierno.
No me causa una tristeza especial que haya menos horas de sol, mas frio y mas humedad. Al contrario, me gusta.
Tambien me gusta montar en moto en invierno, bien protegido contra el frio, pero me gusta.
Así que aprovechando la conyuntura invernal y unos cuantos dias de fiesta a principios de este mes de diciembre, me escape unos cuantos dias a la tierra de mis abuelos.
El viaje de ida fue cuando menos interesante. En las cerca de siete horas contando paradas que me llevó cubrir los poco mas de 500 km que separan mi casa de mi destino pude disfrutar de frio, lluvia, viento y ya al final del viaje algo de calor.
Despues de una parada corta a sacar dinero en Soto del Real hice camino hasta Somosierra donde me tocó repostar y de paso tomarme un café caliente. En la gasolinera en la que paré, había unos con un Touareg tapando una ventanilla con cartón porque se les había volado. Esos se iban a mojar mas que yo con al lluvía que estaba empezando a caer.
La siguiente parada, como ya es tradición fue Rubena, a eso de las 12.30, café caliente un trozo de bizcocho y carretera hasta Vitoria donde me tocó volver a repostar. De allí, hacia Bergara por Salinas y de Bergara a la N-634 para llegar a casa.
Me tocó coger autopista de Deba a Zarautz y el viento me las hizo pasar putas, tanto que acabe rodando a 50 km/h por el arcén con las luces de emergencia puestas y maldiciendo mi suerte en todos los idiomas que conozco.
Ya llegando a casa empezó a soplar una brisa suave y templada que me ayudó a llegar razonablemente seco a eso de las cinco de la tarde. Poco antes habían llegado mis padres.
Aunque el puente se planteaba tranquilo, al dia siguiente no pude evitar la tentación de salir a dar una vuelta por los alrededores, hacer alguna foto y embarrarme un poco.

De vuelta a casa lavado de moto con medios improvisados y limpieza de equipo para dejarlo listo.
Visto que la sal de la carretera había causado estragos sobre la visera de mi casco, el penúltimo dia del puente decidí darme una vuelta por alguna tienda de motos a ver si localizaba una nueva. Lo mas que conseguí fue un nombre de una tienda en Donostia donde era posible que la tuviese.
Asi que despues de comer me puse en camino hacia allí, para no conseguir nada.
Dado que aun quedaba tarde por delante, subí al monte Igeldo, me pasee por allí cámara en ristre y decidí continuar hasta Orio. De Orio hice un bucle por un par de pueblos tierra adentro aprovechando una fantástica carretera de montaña y volví hacia casa, aprovechando para hacer la carretera de Jaizquibel en el sentido en el que se solía correr la subida.
La vuelta a casa, por el mismo camino, no fue peor que la ida, pero el viento fue compañero inseparable durante una buena parte del camino. Comí a las 13.00 en Vitoria, tras casi dos horas de camino, paré a repostar cobustible pasado Burgos algo mas de una hora despues y a merendar a eso de las 5 de la tarde entre Burgos y Madrid.
A eso de las 6 de la tarde llegaba a casa, con unos 1.400 km mas, y habiendo rebasado la marca de los 10.000 km desde que tengo la Dakar.
El balance del viaje fue bueno, en ningun momento lo pasé suficientemente mal como para plantearme el volverme atrás. Con lo cual no descarto la posibilidad de hacer algun otro viaje por el estiloeste invierno.
lunes, 22 de noviembre de 2010
And winter came...
Incluso algunas cumbres ya lucen un bonito manto blanco.
Así que, vista la situación, el pasado sábado decidi inaugurar la temporada de paseos invernales en moto.
A eso de las cinco de la tarde, vestido de tore..., perdón, de motero y adecuadamente pertrechado para el frio, ponía rumbo al puerto de Navacerrada con la esperanza de ahcer unos cuanto kilómetros en moto, unas pocas fotos y, todo hay que decirlo, de pasar un poco de frio.
Porque, tengo que admitirlo, uno no concibe la moto sin las pequeñas incomodidades intrínsecas al hecho de desplazarse a una cierta velocidad sobre un objeto de estabilidad discutible y nula protección contra los fenómenos meteorológicos.
Poco mas de media hora mas tarde coronaba el puerto con un ojo fijo en el termómetro de la Venta Marcelino, que tenía a bien confirmar mis sospechas de que estabamos cerca de cero grados, a uno por encima, para mas señas.
Tras una parada en el parking para hacer una foto muy poco glamourosa de la moto cerca la de al nieve, decido seguir camino de Cotos, bajando (que no subiendo como mucha gente cree) por la sinuosa carretera que une ambas estaciones de ski.
Dado que hacía frio, había gente y la carretera estaba mojada, decidí adoptar un ritmo de paseo y disfrutar del atardecer sobre la sierra cubierta de nieve.
No es el mas bello de los entornos pero sirve para hacerse una idea
Desde Cotos, visto que el tiempo no iba a peor decido aventurarme a bajar hasta Rascafría, con la intención de seguir desde allí hasta Miraflores atrvesando el puerto de la Morcuera, siempre y cuando la carretera esté abierta.
La subida a la Morcuera la hice sin grande problemas, la mayor parte de ella detrás de un todo terreno que iba haciéndome de liebre.
En la zona alta del puerto, donde la carretera tiene menos pendiente y las curvas son mas suaves el coche me dio paso y poco a poco fui poniendo metros entre el y yo.
Para entonces el sol ya casi había desaparecido pero aun quedaba algo de luz. "El tiempo justo para hacer un par de fotos mas y bajar el puerto" iba pensando.
Efectivamente, hice un par de fotos mas, o mas bien cuatro, de las cuales solo una quedó aceptable. Dos de ellas unos metros antes de coronar y las otras dos junto al cartel que indica la altura del puerto.
Y de aqui, directo a casa, que no son horas de andar por ahí...
A eso de las seis y cuarto encaor la bajada de la Morcuera hacia Miraflores, ya casi sin luz, así que me obligo a ir todo lo despacio que sea posible.
Durante la bajada vuelvo a ponerme detrás del todo terreno y sigo a su ritmo hasta el pueblo.
De Miraflores a Soto no tardo mucho, y de allí directamente a casa por una ruta que ya conozco y que sigue las estrbaciones de la sierra de Guadarrama.
A eso de las siete de la tarde paro delante de casa, con poco mas de 120 kilómetros entre pecho y espalda, y con la sensación de haber hecho algo mas o menos productivo con una tarde de sábado que pintaba mas bien aburrida.
Quitando un pequeño susto adelantando a un enlatado, la ruta ha ido bien, tranquila y sin sobresaltos.
He pasado un poco de frio, y he constatado que la ropa de montar en moto funciona al menos tan bien como esperaba, lo cual se agradece porque el invierno se presenta frio y largo y tengo en mente un par de viajes antes de que vuelva el buen tiempo.
Mientras tanto. habrá que conformarse con lo que den de si las excursiones que pueda ir haciendo.
V's a quien llegó hasta aqui.
sábado, 23 de octubre de 2010
Un pequeño cambio, que hace una gran diferencia.
El cambio se hizo patente nada mas empezar a rodar con la moto.
Los pies mas alante y las piernas menos flexionadas, en suma, una postura mucho mas natural.
Conduciendo de pie, el manillar ya no esta tan abajo y tan lejos, con lo cual casi no tengo que inclinarme, y el control sobre la moto es mucho mayor.
La única pega es que al tener un soporte un poco deformado la izquierda queda un poco mas alta que la derecha, pero pronto estará solucionado.
A parte de eso, tengo que buscar la manera de reajustar las palancas de freno y cambio, o directamente cambiarlas, para conseguir accionarlas con comodidad ya que ahora quedan demasiado cerca y demasiado altas respecto al pie.
Aun con ese par de fallos, el cambio ha merecido la pena.
jueves, 30 de septiembre de 2010
Convirtiéndola en una viajera.
Unas estriberas regulables en altura y mas grandes me ayudarán a ir mas cómodo tanto de pie como sentado.
Una guia de cadena evitará que esta se salga cuanda ya sea imposible llevarla a su tensión adecuada y además evitará desgastes prematuros como me ocurriera este verano.
Poco a poco voy tachando cosas de la lista, añadiendo otras y descartando aquellas que despues de unas cuantas vueltas a la cabeza me parecen innecesarias, poco útiles o excesivamente caras.
Para mi, estas modificiaciones forman parte del disfrute de la moto, convirtiendola en una herramienta mas adecuada al trabajo que se pretende desempeñar con ella.
A estas horas, descansa en el concesionario BMW del que la recogiera hace hoy dos meses para cambiar un retén de la horquilla.
Con un poco de suerte, el puente del 12 de octubre volveremos a la carretera para hacer un pequeño viaje a Asturias del que daré cuenta aqui.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Rockin' on wheels
Ando estudiando la posibilidad de "sonorizar" el casco para poder ir oyendo música en la moto cuando haya etapas largas y aburridas.
Para los que la quieran oir, este es el enlace:
Click para abrir en Spotify
