martes, 21 de diciembre de 2010

Disfrutando del invierno.

Si, yo soy de esas personas que disfruta del invierno, del frio, de la lluva y eventualmente de verlo todo blanco.
No me causa una tristeza especial que haya menos horas de sol, mas frio y mas humedad. Al contrario, me gusta.

Tambien me gusta montar en moto en invierno, bien protegido contra el frio, pero me gusta.
Así que aprovechando la conyuntura invernal y unos cuantos dias de fiesta a principios de este mes de diciembre, me escape unos cuantos dias a la tierra de mis abuelos.

El viaje de ida fue cuando menos interesante. En las cerca de siete horas contando paradas que me llevó cubrir los poco mas de 500 km que separan mi casa de mi destino pude disfrutar de frio, lluvia, viento y ya al final del viaje algo de calor.

Despues de una parada corta a sacar dinero en Soto del Real hice camino hasta Somosierra donde me tocó repostar y de paso tomarme un café caliente. En la gasolinera en la que paré, había unos con un Touareg tapando una ventanilla con cartón porque se les había volado. Esos se iban a mojar mas que yo con al lluvía que estaba empezando a caer.

La siguiente parada, como ya es tradición fue Rubena, a eso de las 12.30, café caliente un trozo de bizcocho y carretera hasta Vitoria donde me tocó volver a repostar. De allí, hacia Bergara por Salinas y de Bergara a la N-634 para llegar a casa.
Me tocó coger autopista de Deba a Zarautz y el viento me las hizo pasar putas, tanto que acabe rodando a 50 km/h por el arcén con las luces de emergencia puestas y maldiciendo mi suerte en todos los idiomas que conozco.
Ya llegando a casa empezó a soplar una brisa suave y templada que me ayudó a llegar razonablemente seco a eso de las cinco de la tarde. Poco antes habían llegado mis padres.

Aunque el puente se planteaba tranquilo, al dia siguiente no pude evitar la tentación de salir a dar una vuelta por los alrededores, hacer alguna foto y embarrarme un poco.



De vuelta a casa lavado de moto con medios improvisados y limpieza de equipo para dejarlo listo.

Visto que la sal de la carretera había causado estragos sobre la visera de mi casco, el penúltimo dia del puente decidí darme una vuelta por alguna tienda de motos a ver si localizaba una nueva. Lo mas que conseguí fue un nombre de una tienda en Donostia donde era posible que la tuviese.
Asi que despues de comer me puse en camino hacia allí, para no conseguir nada.
Dado que aun quedaba tarde por delante, subí al monte Igeldo, me pasee por allí cámara en ristre y decidí continuar hasta Orio. De Orio hice un bucle por un par de pueblos tierra adentro aprovechando una fantástica carretera de montaña y volví hacia casa, aprovechando para hacer la carretera de Jaizquibel en el sentido en el que se solía correr la subida.

La vuelta a casa, por el mismo camino, no fue peor que la ida, pero el viento fue compañero inseparable durante una buena parte del camino. Comí a las 13.00 en Vitoria, tras casi dos horas de camino, paré a repostar cobustible pasado Burgos algo mas de una hora despues y a merendar a eso de las 5 de la tarde entre Burgos y Madrid.
A eso de las 6 de la tarde llegaba a casa, con unos 1.400 km mas, y habiendo rebasado la marca de los 10.000 km desde que tengo la Dakar.

El balance del viaje fue bueno, en ningun momento lo pasé suficientemente mal como para plantearme el volverme atrás. Con lo cual no descarto la posibilidad de hacer algun otro viaje por el estiloeste invierno.