Ayer, en un rato libre despues de comer, por fin pude montar las estriberas nuevas.
El cambio se hizo patente nada mas empezar a rodar con la moto.
Los pies mas alante y las piernas menos flexionadas, en suma, una postura mucho mas natural.
Conduciendo de pie, el manillar ya no esta tan abajo y tan lejos, con lo cual casi no tengo que inclinarme, y el control sobre la moto es mucho mayor.
La única pega es que al tener un soporte un poco deformado la izquierda queda un poco mas alta que la derecha, pero pronto estará solucionado.
A parte de eso, tengo que buscar la manera de reajustar las palancas de freno y cambio, o directamente cambiarlas, para conseguir accionarlas con comodidad ya que ahora quedan demasiado cerca y demasiado altas respecto al pie.
Aun con ese par de fallos, el cambio ha merecido la pena.
sábado, 23 de octubre de 2010
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